La Honduras Indiferente
12 de mayo del 2026
Soy una persona hondureña en el extranjero, actualmente estudiando en Barcelona. Con todo lo que está pasando en mi país con el “nuevo gobierno”, y con todo lo que he experimentado en un país mucho más desarrollado en muchos aspectos que el nuestro, quiero compartir lo siguiente.
Hoy, cuando me tocaba ir a uno de mis cursos, salí tranquilamente de casa para tomar un autobús. Esperé 15 minutos y el autobús nunca pasó, así que tuve que ir caminando. De regreso a casa pasaba lo mismo, solo que esta vez me detuve en cada parada para ver si venía. No pasaban con regularidad. Algo raro estaba pasando, pensé. Escuché a algunas personas en una parada decir que había protestas ese día. En las noticias locales lo confirmé.
Esta huelga, de manera muy resumida, exige mejores condiciones en la educación de la comunidad catalana. (Fuente)
Después me puse a ver las noticias de Honduras. Lo que más me llamó la atención fue la suspensión de la construcción de hospitales en varias zonas del país. Fue inevitable para mí hacer una comparación entre ambas situaciones. Y me surgieron varias preguntas: ¿Cómo es posible que el pueblo hondureño siga indiferente ante las acciones del “nuevo gobierno”? Acciones que la mayoría está sufriendo: aumento en el precio de los combustibles, aumento del costo de la canasta básica, aumento general del costo de la vida, corrupción en el poder legislativo con cheques de 100 mil lempiras, aumento de la criminalidad e inseguridad, cierre de clínicas oftalmológicas, reducción del presupuesto de la UNAH, y lo más reciente: el cierre de la construcción de hospitales.
Creo firmemente que como pueblo tenemos no solo el derecho, sino el deber de exigir resultados. Y creo que una de las formas de ser escuchados y levantar la cabeza ante tanto desastre es mediante la protesta y la organización social. Es un recurso que se usa en “países desarrollados” como los europeos, donde visto desde fuera todo es color de rosa y este tipo de situaciones parecieran no suceder. Pero vean el ejemplo que les conté al principio: hay organización social y protestas ante situaciones que sufren grupos y comunidades.
Pero Honduras tiene un grave problema con este tema, un problema donde como población hemos satanizado las movilizaciones sociales. Desde mi punto de vista, esto empeoró en el gobierno de JOH. Allí se apagó la protesta. La gente aún salía a protestar, pero muchos fueron acusados y hasta asesinados. Luego vinieron las reformas al código penal, donde cualquier protesta con la que el gobierno no estuviera de acuerdo se clasificaba como terrorismo. También influyó la narrativa de los medios de comunicación tachando a los manifestantes de vagos y sin qué hacer, la represión de las autoridades, e incluso el pensamiento egoísta de creer que si algo no me afecta a mí, no es una lucha válida. Todo esto ha contribuido a desmovilizar a la población.
Claro que es un problema estructural con muchas más causas que las mencionadas, pero me parece increíble cómo tenemos incrustado el pensamiento de que las huelgas y protestas son para vagos sin qué hacer.
Un ejemplo muy claro de lo que intento decir fue la reciente protesta estudiantil por la reducción del presupuesto de la UNAH. Me sorprendieron los comentarios de las personas en redes sociales ante la noticia de que un joven estudiante perdió un ojo debido a la represión de las autoridades. Comentarios horribles donde el culpable por perder el ojo era el propio joven, que decidió demostrar su malestar ante algo que le afectaba.
La última imagen que les comparto y que vi por ahí resume lo que quiero decir.
Si como población no reaccionamos y nos mantenemos indiferentes ante tantas acciones en nuestra contra realizadas por este “nuevo gobierno” cachureco, ellos nos seguirán golpeando.
Tenemos que dejar de ver las movilizaciones sociales como algo malo, como algo solo para gente vaga sin qué hacer. La protesta es un derecho (y un deber), es una forma de expresar que no se está de acuerdo con el rumbo que está tomando el país por decisiones de una clase política criminal y corrupta. Las protestas que hoy ocurren en Barcelona son una muestra de que las cosas se tienen que exigir si no se cumplen. Son una muestra de que en la unión está la fuerza. Las organizan personas con niveles de vida mucho mejores que los nuestros. ¿Por qué nosotros no podemos luchar de la misma forma?
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